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 Carta a los Ministerios y Misiones
 El Caucus de Mujeres por la Justicia de Género, internacional
 June 1, 2002
 

Re: Procedimiento de Elección para la Corte Pena Internacional

Estimado Sra./Sr.

A traves de la presente hacemos llegar a usted nuestra profunda preocupación por el rumbo que tomaron las negociaciones durante el desarrollo de la Novena Sesión de la Comisión Preparatoria de la Corte Penal Internacional en relación a las elecciones de Jueces, Fiscal y Fiscalías Adjuntas.

Como es de su conocimiento, con fecha 11 de abril del presente año, el Estatuto de Roma el Estatuto de Roma obtuve el número de ratificaciones requeridas para entrar en vigor. Así, el 1de julio constituirá una fecha simbólica en el comienzo del fin de la impunidad por los crímenes cometidos contra mujeres y hasta hace poco, ignorados por la justicia internacional. Nos preocupa que a pesar del histórico momento al que asistimos, no se hagan los mayores esfuerzos por llevar adelante el mandato establecido en el Estatuto de Roma en relación a la necesidad de con una representación equilibrada de hombres y mujeres así como una representación geográfica equitativa en los jueces y otros cargos de alto nivel en la Corte.

La Corte Penal Internacional es la primera institución de este siglo XXI, y ciertamente de este nuevo milenio. Se trata de una oportunidad histórica para asegurar que los estándares establecidos en el Estatuto de Roma en relación a la presencia de las mujeres se hagan efectivos y con ello el aumento del prestigio y legitimidad de la Corte Penal Internacional. Es por ello que exigimos lo siguiente:

1. El reconocimiento explicito de "la representación equilibrada de hombres y mujeres" establecido en el Art 36 (8)(a) del Estatuto de Roma como paridad de hombres y mujeres. En el contexto de la CPI esto significaría una presencia de hombres o mujeres no inferior a un 45% ni mayor a un 55%. Cualquier número de mujeres menor al porcentaje minimo establecido contribuiría a instituir en esta Corte la discriminación de género como un patrón fundacional. No se trata de una quota sino que de la necesidad de compartir los distintos cargos de la CPI entre aquellos que constituimos la humanidad.

2. La implementación de mecanismos, en las reglas de procedimiento para la elección de jueces, que garanticen que la "representación equilibrada de hombres y mujeres" sea un resultado concreto.

3. La transparencia de los procedimientos electorales y la oportunidad para la revisión rigurosa de los antecedentes y calificaciones de los/las candidatos/as.

4. El establecimiento de un Comité Asesor de acuerdo a lo establecido en el Art.36(4)(c) compuesto por expertos y miembros de la sociedad civil para evitar la excesiva politización del proceso de elección de jueces en la Asamblea de los Estados Partes.

5. La facultad para que este Comité Asesor extienda el período de las nominaciones en el caso que en el conjunto de candidatos/as no se vena reflejados los alances que requiere el Estatuto.

6. La facultad tambien de que el Consejo Asesor pueda anular la ronda de nominaciones y pueda convocar a una nueva presentación de nominaciones para el caso de que los balances requeridos por el Estatuto no se hayan logrado y que la extensión del período no contribuya al logro de dicho fin.

7. Garantizar que en el proceso de elección e independiente de que sean hombres y/o mujeres, se encuentren expertos/as en violencia contra la mujer y violencia contra los niños/as, de acuerdo a lo señalado en el Art. (36(8)(b) del Estatuto de Roma.

Esperamos que nuestra delegación a la Comisión Preparatoria participe activamente en la resolución de estas materias de una manera que resguarde el principio de no discriminación, principio a la base de la Corte Penal Internacional.

Antecedentes

Aunque la Corte no es ni será parte del sistema de Naciones Unidas, la experiencia en el monitoreo de procesos de elecciones de puestos similares en Naciones Unidas evidencia que la necesidad de contar con una representación equilibrada de hombres y mujeres no ha sido asumida con la necesaria seriedad, mas aún frente a la práctica instalada del intercambio de votos y apoyos.

Como consecuencia la presencia de mujeres en dichos puesto ha sido mínima a pesar de la existencia de sistemas de monitoreo y de evaluación de candidaturas. Un factor adicional es el que escasamente las mujeres calificadas para dichos puestos llegan a informarse de las oportunidades que se presentan en el campo internacional.

Algunos ejemplos:

—Solo una mujer ha ejercido como jueza en la Corte Internacional de Justicia en sus 80 años de existencia.
—La Comisión de Derecho Internacional compuesta por 34 miembros no contó con una mujer en sus 55 años de vida hasta que en el año 2001 fueron elegidas dos.
—En los tribunales ad-hoc de la ExYugoeslavia y Rwanda como máximo se contó con tres mujeres de entre los 14 jueces que los componían. Actualmente en el de la Ex Yugoeslavia sólo una mujer ejerce el cargo de jueza de forma permanente.

Siendo la CPI una la primera institución de este milenio que comienza no resulta aceptable que las delegaciones sean refractarias a la nominación de candidatas mujeres o bien que responsabilicen de su escasa presencia a la falta de mujeres calificadas para ello. De la misma manera que la CPI, como mecanismo imparcial e independiente, intenta ser una institución judicial mas justa y democrática en oposición a la abusiva ley del poder, debe ser capaz de confrontar los efectos de dicho poder en la generación de disparidades entre hombres y mujeres en sus procedimientos y prácticas.

Esto, junto con una representación geográfica equitativa es central para garantizar la legitimidad de esta institución entre la población del mundo.

En el contexto de la CPI el Caucus de Mujeres por la justicia de Género promueve que la "representación equilibrada de mujeres y hombres" debe ser entendida como paridad de hombres y mujeres. En la práctica esto significa instituir un régimen de no privilegios que fluctúa en un rango que va desde el 45% al 55% de hombres o mujeres. Tambien queremos abogar por la necesidad de establecer un mecanismo en el proceso de elección que asegure que la paridad sea el resultado del mismo. Así como la paridad de hombres y mujeres en la CPI constituye un principio general y un punto crítico del compromiso de la comunidad internacional con la no discriminación sobre la base del sexo, el Estatuto tambien señala la obligación de contar entre los jueces, sean hombres o mujeres, con expertos en violencia de contra las mujeres y los/las niños/as. Esta es una oportunidad privilegiada para romper con patrones culturales que han dificultado y limitado la presencia de mujeres en las instituciones y organizaciones internacionales.

Por favor dense el tiempo de enviar presentar estas preocupaciones a las autoridades que estimen pertinentes. Al mismo tiempo les solicitamos a aquellos que viven en países que ya han ratificado, a que tomen contacto con sus respectivas cancillerías para informarse sobre la existencia de candidaturas y dentro de estas la de mujeres, y el procedimiento que se utilizará en la nominación. La Asamblea de los Estados Partes celebrará su reunión durante el mes de septiembre, momento en el que se abrirá el plazo para presentar nominaciones.

El cierre de dicho plazo presumiblemente será alrededor de finales de octubre y las primeras elecciones de jueces durante el mes de enero del año 2003.

El Caucus de Mujeres por la Justicia de Género se conformó en la primavera de 1997 como una red de mujeres y grupos de mujeres comprometidas con el fortalecimiento del cabildeo a nivel internacional sobre los derechos humanos de las mujeres; y el apoyo para el desarrollo de una mayor capacidad entre las mujeres para el uso de la legislación internacional.